Muchos de nosotros hemos tenido la experiencia de vivir en un país del norte de Europa donde el clima es muy diferente, más frío y húmedo que los demás. ¿Qué nos puede ocurrir a nivel emocional en este entorno?.

Debido a la situación económica y la falta de trabajo; u otros simplemente por querer buscarse la vida en otro sitio, llegamos al norte de Europa y nos encontramos con esto: no hay sol. Es decir, sale el sol, pero muchas veces ni se ve debido a lo nublado de los días.

Yo, que vengo de la soleada Murcia, llegar a Amsterdam ha supuesto un jarro de agua fría (muy fría) en este tema. Temperaturas bajo cero, ríos congelados, días de lluvia uno tras u otro. Y piensas antes de ir, no, no me va afectar en absoluto , voy a seguir haciendo mi vida diaria tal y como la hacía en España. Error.

Llega un punto de la tarde, cuando se hace de noche en invierno, que solo veo a gente  caminando por el centro, no en los demás barrios. Donde vivo que no es para nada turístico parece que al caer el sol, una voz interior les dice a los holandeses: ¡Ve a casa, es la hora de cenar y ya no salgas!.

Y la verdad que tampoco quedan tantas ganas de salir. Porque no es solo el frío y la lluvia, si no muchas veces el viento. Por lo que si esa tarde-noche no has quedado con nadie, lo mejor que puedes hacer es volver a casa, porque con el tiempo tú también oyes la voz interior: ¡Ve a casa y no salgas!.

La falta de horas de luz unido al clima,  puede provocar en algunas personas lo que se llama el trastorno afectivo estacional, que si bien su existencia es discutida por muchos científicos, en muchas personas cada invierno suele manifestarse. En este trastorno se producen síntomas como: fatiga, cambios en el apetito, somnolencia, ansiedad, irritabilidad o anhedonia (incapacidad para experimentar placer en las actividades que realizas). Algunas personas tienen que tomar antidepresivos para poder superar esta etapa invernal (aunque paradójicamente a algunas personas les sucede en verano) y se recomienda también la exposición a la luz, con unas lámparas especiales a modo de sustituto de la luz solar.  

Esta falta de horas de luz, se hacen mucho más acusadas en las semanas previas al solsticio de invierno, y en el solsticio de invierno mismo, durante el cual podía anochecer en Amsterdam  por ejemplo a las 16.30 de la tarde. La buena noticia es que a partir de ese día comienzan a ser más las horas de luz.

Quizá en estos momentos de poca luz, de frio, de viento, lluvia y nieve,  sea interesante practicar los daneses denominan hygge.  Este término no tiene una traducción directa al castellano, pero tiene que ver con sentirse cómodo, relajado, en un ambiente agradable y disfrutando de las pequeñas cosas de la vida. Para los daneses,  tomar una taza de chocolate caliente lentamente al lado de la chimenea puede ser algo hyggeligt; también disfrutar de una agradable conversación con los amigos ; o leer un buen libro. En holandés, hay una palabra que se llama “gezellig”, que significa algo parecido, se experimenta cuando hacemos actividades agradables solos o en compañía. Estos dos términos se utilizan comúnmente en las dos lenguas, fomentando una cultura del bienestar. Quizá haya influido en su desarrollo y su uso la  necesidad de estar en casa debido al mal tiempo, disfrutando de otras cosas más íntimas, no tanto del tiempo en la calle.  Para tí, ¿Qué palabra en español representaría más estas sensaciones?. ¿Y que sensaciones son las que te hacen sentirte bien en los días fríos del invierno?

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